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JUICIO POR EL CRIMEN DE FAGO

Mainar dice que fabuló al culparse para quitar presión a sus convecinos

Santiago Mainar, en los primeros instantes de la vista oral por el crimen de Fago.
Santiago Mainar, en los primeros instantes de la vista oral por el crimen de Fago. | PABLO SEGURA
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Las acusaciones inciden en los detalles relevantes de su primera declaración

Todo fue una trama teatralizada, una suerte de fabulación para quitar presión a sus convecinos de Fago y liberarlos de los medios y de la Guardia Civil, relató ayer en la Audiencia Provincial Santiago Mainar, acusado de dar muerte al alcalde de Fago, Miguel Grima, el 12 de enero de 2007, crimen del que se proclamó inocente. Las acusaciones incidieron en la cantidad de detalles significativos en aquel testimonio ante la Guardia Civil, el día de su detención. El letrado de Mainar deslizó en su turno de preguntas que fue obtenida de manera irregular como otras relevantes pruebas del proceso.



Jorge ORÚS

HUESCA.- Santiago Mainar quiso presentarse como la persona que se sacrificó por sus convecinos para salvarlos de la presión mediática y de la Guardia Civil. Con tenaz insistencia en las dos horas y media de interrogatorios, el acusado por la muerte de Miguel Grima, alcalde de Fago, insistió en que urdió durante tres semanas el guión de una "ficción teatral" que contó a la Guardia Civil en su primera declaración autoinculpatoria. La elaboró -aseveró- a base de conversaciones con vecinos, informaciones de los medios de comunicación y -afirmó- inducido por los agentes que fueron a detenerlo el 2 de febrero de 2007. Con la misma pertinacia con la que las acusaciones le preguntaron por todos y cada uno de los detalles relevantes de su inicial declaración autoacusatoria, el encausado se declaró inocente y repitió persistente que lo había inventado todo con noticias, datos, comentarios o conversaciones.

El fiscal jefe de la Audiencia, Felipe Zazurca, fue desgranando una por una las situaciones de las que habló Mainar en relación con el crimen y que a juicio de las acusaciones pueden probar su implicación en el mismo: el lugar del asesinato, la ubicación del coche de Miguel Grima, la rotura de cristales de la ventanilla del conductor, el lugar y la situación del cuerpo al desplomarse o el dato de la muerte instantánea, entre otras circunstancias de importancia.

"¿Cómo lo sabía " ¿"Por qué lo sabía ", fueron las insistentes preguntas del jefe del Ministerio Público. En todas las ocasiones, Mainar mantuvo un firme discurso: fabuló su relato. Por ejemplo, citó "el sentido común, la lógica deductiva" como argumentos para explicar que con una inteligencia normal, hábitos de lectura y afición a las novelas policiales puede cualquier persona determinar la posición de disparo que dijo tener en su declaración autoinculpatoria.

"Por comentarios de muchas personas", aseguró Mainar cuando se le inquirió por su conocimiento sobre el instantáneo deceso de Miguel Grima. "La carretera Fago-Majones me la sé al dedillo de pasar durante 20 años cuatro veces al día", afirmó al ser cuestionado por su conocimiento del lugar del crimen. "¿Por qué sabía que (la muerte) era por un disparo ", le espetó el fiscal. "Porque lo habían comentado", enfatizó el imputado.

"Se llegó a hablar de un forcejo o de lucha ¿por qué sabía que no se produjo ", se dirigió el fiscal al acusado. "Salió en la televisión", respondió.

Santiago Mainar siempre aludió con generalidades a las fuentes de las que obtuvo estas informaciones, sin concretar quiénes le aportaron datos que las acusaciones consideran claves en el caso. Cada vez que le señalaron dudas o posibles contradicciones afirmó que intentaba hacer más creíble su relato para ser arrestado. "Mi intención era para provocar mi detención adecuando la declaración a la realidad", declaró. Llegó a decir que había alcanzado un "pacto tácito" con los agentes que en la mañana del día 2 de febrero de 2007 llegaron a Fago a detenerlo. "En principio había llegado a un acuerdo con ellos: Que si me declaraba culpable no volverían a presionar a nadie".

También se le oyó decir que aquel primer testimonio ante los agentes policiales y el secretario del juzgado instructor fue producto de la tensión y la "falta de lucidez mental" tras "dos horas de calabozo" (aunque en los momentos previos a la declaración estuvo en Fago custodiado por los agentes), sin luz, ni alimento y con agua, llegó a señalar, en la que podían haber echado barbitúricos. Fue el único momento en el que en la Sala se escuchó un leve rumor.

El acusado aseguró que dos días después se desdijo ante el juzgado porque su letrado de entonces le pidió que dijera la verdad. El actual, Marcos García Montes, quiso hacer hincapié en los vicios de procedimiento que observa en aquella primera toma de declaración.

El letrado condujo el interrogatorio de su cliente para que fuera señalando que no tuvo tiempo de hablar con su abogada de oficio y que permaneció tres horas con la única compañía de los agentes, con los que, aseguró Mainar, llegó a intercambiar información del caso. Además, García Montes dijo durante su turno interrogatorio que la versión autoinculpatoria de Mainar no era creíble porque incluía una caminata de cuatro horas monte arriba de regreso de Berdún (en cuyo término dijo que había dejado el vehículo de Miguel Grima) hasta Fago, con frío de noche invernal y escaso abrigo.

El letrado del acusado leyó la transcripción de dos conversaciones telefónicas intervenidas días después del crimen -una de ellas de Mainar y otra, de dos vecinas del pueblo- en la que estas personas hablaban de datos de la investigación. Pretendió así reafirmar la versión de su cliente sobre una narración imaginada.

Firme, rápido, retador... y casi en un renuncio

Santiago Mainar se mostró durante toda la mañana firme en sus respuestas, rápido en sus reacciones cada vez que las acusaciones intentaron buscar contradicciones en sus declaraciones y retador con sus interrogadores; por ejemplo, cuando le espetó al fiscal que estaba indignado y no enfadado con Miguel Grima por su actuaciones como alcalde. "Me limité a defenderme de sus fechorías", concluyó.

El relato de Mainar se hizo más confuso cuando no aclaró por qué se hallaron restos de epiteliales y sangre en el coche de Miguel Grima. Cuando el fiscal lo interrogaba sobre este fundamental asunto, casi cae en el renuncio que buscaban sus oponentes, aunque se rehizo con aplomo. Insistía en preguntar Felipe Zazurca en cómo había podido entrar y salir -supuestamente- del coche de Grima la noche de autos. "Yo salí..." comenzó diciendo para detenerse y reaccionar: "salí de la declaración", logró decir para reprochar al jefe del Ministerio Público que intentara liarlo.

La declaración del imputado también se deslizó hacia la política. Acusó a la judicatura de no ser independiente: "Están -espetó al Tribunal- bajo la férula de los partidos políticos". Dijo que la situación en Fago se enquistó por intromisiones políticas y de la justicia (se había aludido varias veces a diversos pleitos habidos en la localidad) .

También descalificó a sus convecinos partidarios de Miguel Grima al llamarlos "la camarilla" o "la oligarquía de Fago" y negó que formara parte de un "núcleo opositor" al alcalde pese a sus desavenencias y pese a calificar su ejecutoria como "un uso abyecto del poder".

En otras ocasiones, tuvo no poco de homilía. "Soy contrario a la indignidad, la infamia y la deshonra", proclamó durante su testimonio. "He hablado con el corazón, como una persona occidental, libre, soberana, harta e indignada", manifestó.