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HISTORIOGRAFIA

Colonias de los Escolapios en el Hospital de Bielsa




Por José BIBIÁN CARRERA
29/01/2006

Tanto en el Pirineo aragonés como en el de la vecina Lérida, existían varios hospitales, para tratar de erradicar la plaga de la “tuberculosis”, en el siglo XX y que por fin es una noticia histórica superada.

En nuestro Pirineo, me dicen, había uno en el valle del río Aragón para refugio de peregrinos. Otro Sanatorio estaba en Panticosa, reconvertido ahora para solaz y asueto de nuestros jóvenes, después de un duro (¿) curso escolar. Ahora me refiero al enclavado en el antiguo Hospital de Pineta, en la localidad de Bielsa, que vivió las trágicas peripecias de la guerra civil de 1936. Está el Hospital de Benasque, reconvertido a principios de este siglo en espléndido Hotel de Montaña, con Museo permanente de su historia, del que prometo escribir en otro momento, y de alguno más que personas afables te indican al verte en cualquier sitio. ¿No conoce Vd. el situado en ....?. En consecuencia la lista queda abierta al acerbo popular o consuetudinario que es fuente del derecho. En la vecina Lérida estaba el Hospital de Viella, que describe el escritor Ramón Acín en su interesante y melancólica novela “Siempre nos quedará París”, ambientada en tiempos de “maquis”. Les esperaban en ese hospital centenares de presos políticos, obligados a trabajos forzosos, escarbando la tierra para construir el futuro túnel que une a España con Francia, cuenca del Noguera Ribagorzana y el Arriu Nere. Allí murió, entre otros, una persona llamada Vitalaza, que estudiaba cuando estalló la guerra, en los Claretianos de Barbastro.

En el Hospital de Bielsa se hallan desde 1964 los Escolapios de Cataluña, dedicándolo a Colonias Veraniegas y estancias invernales. El edificio lo adquirieron en el año anterior y lleva por nombre “Colonias Jordi Turull”, en recuerdo de una persona de Escolapios que en julio de 1963, practicando una travesía al Monte Perdido, falleció en el intento, otra víctima más de esas majestuosas montañas. En consecuencia, como otras Órdenes Religiosas, van con los jóvenes a la montaña, donde conviven, alternando la lectura, enseñanzas escolares y descubren la naturaleza exuberante de esa zona. El Hospital se halla dentro del municipio de Bielsa, cuyo pueblo se halla situado entre los ríos Barrosa y Cinca. Bielsa tiene Casa Consistorial del Siglo XVI - edificio adornado por unos soportales sostenidos por 5 arcos que hacen frente a la plaza y 2 colaterales. En el siglo XIX, tenían cárcel pública y también escuela de primeras letras. La Iglesia Parroquial de la Asunción es del Siglo XV. El término municipal limita al Norte con el valle de Ausa, en Francia, a Oriente con Gistain, al Sur se halla Tella y al Oeste limita con el término de Revilla. Tenía las aldeas de Javierre, Espierba, Parzan y Chisagüis. Es curioso, pero en 1850 había varios molinos harineros, 2 batanes (máquinas para golpear y desengrasar el paño textil. Sus entrañas encierran mineral de hierro y plomo, que se empleaba en una fábrica de hacer hierro. En 1788 hubo un desbordamiento de los ríos y se llevó las fundiciones que había. Una era explotada por D. Francisco Lostao, mediante Censo Enfitéutico, que el Código Civil define como contrato por el que una persona cede a otra el dominio útil de un inmueble y por el cual se sujeta la finca en cuestión, obligando a la otra parte al pago de una pensión anual.

Alfonso Zapater habla de sus famosos carnavales, sus disfraces de “trangas”, donde los caballeros se cubren de pieles de carnero, con cuernos y esquilas, y las “madamas” se visten de blanco y con la cara tapada.

Bielsa tiene un paisaje sobrecogedor, con el legendario desfiladero de Las Devotas (antaño había un beaterio, ermita de N. Sra. De Badain, y las monjas vivían de las limosnas. En 1938, años de guerra, hubo una gran resistencia de los Republicanos en la llamada Bolsa de Bielsa, con la famosa División 43, al mando del “Esquinazau”, desde marzo a junio de ese año, en que hubieron de huir a Francia, coordinados por el Presidente de la República Juan Negrín, quien también marchó al país vecino, antes de finalizar la guerra y fue Presidente en el exilio. De las dificultades que padecieron en la jornada del 14 de junio de 1938, dio cuenta el Diario de la 3ª División de Navarra que no ocultó la extrema dureza y resistencia del enemigo y las enormes dificultades del terreno, siendo ayudados por el Grupo de Destrucciones de la 43 División, poniendo a la disposición de estos hombres, el personal médico y empleados del Hospital de Pineta, evacuando 240 heridos en dos camiones y una ambulancia, para ser trasladados a Bielsa, y luego prender fuego al edificio (en ello hay distintas versiones sobre quién fue el causante del fuego en el Hospital y en el Pueblo, dependiendo de las “fuentes” de información).

Finalizo volviendo a los años 60, donde los Escolapios de Cataluña, una vez rehabilitado el edificio, participan junto a los escolares de las vacaciones veraniegas, pues alguien dijo... “cuando no está el hombre, la naturaleza es un desierto y contemplar las distintas tonalidades de las flores que las montañas nos ofrecen, es siempre sedante”. Nuestro agradecimiento a la labor de los Escolapios y ya que trabajan con la herramienta de los libros, el gran escritor y pensador Roouseau, francés, nacido en Ginebra, dijo: Hay un libro abierto siempre para todos los ojos; la naturaleza.