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TIERRA NUESTRA
Una exposición en Chalamera “recuperó” por unos días objetos en desuso que años atrás cumplían su función

Utensilios antiguos de cocina, hoy piezas decorativas





Javier FONCILLAS
20/11/2005

CHALAMERA.- El pasado fin de semana tuvo lugar en la localidad de Chalamera una exposición de utensilios de cocina antiguos organizada por la Asociación de Amas de Casa “Virgen de Chalamera”, coincidiendo con la celebración de sus fiestas patronales en honor a San Martín.

Durante los tres días festivos que estuvo abierta al público, se pudo contemplar, en las nuevas dependencias del Salón Social, una serie de objetos ahora en desuso, pues en la mayoría de los casos tienen sólo una función decorativa, pero que hace décadas eran de uso cotidiano en unos casos y en otros motivo de orgullo de las familias que disponían de ellos.

Este acto fue, sin lugar a dudas, uno de los más destacados del programa festivo, y el que atrajo más expectación, pues fueron numerosas las personas que se pasaron a visitar la citada exposición.

El otro acontecimiento que propició más participación popular, y que también fue programado por esta Asociación de Mujeres, estuvo relacionado igualmente con la cocina y la gastronomía, y fue el Primer Concurso de Repostería.

Con este marcado carácter gastronómico que protagonizó las fiestas de San Martín de Chalamera de este año, la exposición de utensilios de cocina antiguos fue objeto de admiración y de atracción de este municipio, mereciendo elogios unánimes tanto de sus vecinos como de visitantes.

Según Gloria Castillón, presidenta de la Asociación de Amas de Casa Virgen de Chalamera , las razones que les impulsaron a poner en marcha dicha exposición fueron que “pensamos que, al inaugurarse las instalaciones socioculturales de la primera planta del local multiusos, podíamos llenar y decorar ese espacio y por ello decidimos que fuese con útiles de cocina antiguos, que en mayor o menor medida todas tenemos en casa y ocupar esas dependencias y de paso aportar un aliciente más al programa de fiestas”.

Entre los numerosos objetos que se pudieron contemplar, hubo vajillas y cuberterías que en algunos casos tienen una antigüedad muy superior a un siglo, como una vajilla propiedad de Gloria, que ya era de su abuela y que se había fabricado en la Cartuja de Sevilla a finales del siglo XIX.

Una de las anécdotas que comenta Gloria Castillón: “Cada pieza de estas vajillas estaba marcada, pues, como era habitual hace años, se cedían a otras familias del pueblo para las bodas u otras celebraciones que tenían lugar en sus propios domicilios y, dado que esas vajillas pasaban de casa en casa, por esta razón se marcaban para que no se perdiera ninguna”.

RECORDAR EL PASADO

Al margen de la valía económica o sentimental de cada uno de los utensilios que en la muestra se pudieron observar, esta exposición sirvió para que el público de más edad recordase anécdotas e historias en relación a esos útiles y a las épocas en las que se utilizaron. También sirvió para que las personas más jóvenes conociesen la utilidad de muchos de ellos.

Las organizadoras de este evento comentaron que las personas de más edad, al contemplar los objetos de la exposición, recordaron vivencias y momentos del pasado, lo cual les trasladó por unos minutos a otros momentos de su vida, en los que el uso de dichos utensilios era familiar y cotidiano.

Así pues, esta exposición trajo a la memoria de los mayores las fatigosas tareas agrícolas y domésticas de antaño, los trabajos penosos en muchos casos del medio rural y las duras condiciones de vida de sus antepasados y en menor medida de ellos mismos hace pocas décadas.

Las responsables de esa Asociación coincidieron en afirmar que, afortunadamente, en la actualidad ya no se dan, y que la mecanización ha servido para liberar en gran parte a los hombres como a la mujeres, tanto de las labores agrícolas, en la casa, como en la propia cocina.

Se pudieron ver fuentes de porcelana, de cerámica, braseros, candiles, juegos de café, para chocolate, molinillos de café de diferentes épocas, cocinillas, todo tipo de vasijas de cristal, pucheros y cazuelas (algunas remendadas con alambre pues con el fuego del hogar se rompían y subía una señora de Ballobar a arreglarlas -otra profesión perdida-.

Otras historias que explicaban: que una tinaja era para poner el adobo cuando se mataba el cerdo, otra más pequeña para poner la longaniza y el lomo para consumirlo cuando se acababa la trilla o la siega y de alguna manera celebrar ese hecho... y así sucesivamente cada cosa traía a la memoria momentos del pasado.

Había otros objetos característicos para cuando se hacía mondongo en las casas, utensilios para rallar el pan de las bolas, para sacar las morcillas y las bolas del caldero, etcétera.

En definitiva, una exposición del siglo XXI que hizo mirar al pasado.