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GENTE DE AQUÍ

'Haciendo miniaturas he revivido mi primer trabajo, el de carretero'

Jesús Cebollero, artesano de la madera y la forja



Javier FONCILLAS
23/10/2005

BALLOBAR.- Jesús Cebollero Monclús es un artesano jubilado, natural de la localidad de Torres de Montes, aunque residente desde hace años en Estadilla. El pasado día 24 de septiembre, participó en el Mercado Medieval de Ballobar, en el que llevó a cabo por primera vez la presentación de sus trabajos. En ese escenario, expuso las obras artesanas que ha creado en los últimos años. “Empecé a realizar estas actividades artesanales cuando me jubilé hace unos diez años”.

Sin embargo, este tipo de trabajo no es nuevo para Jesús Cebollero, pues, durante más de cuarenta años (desde 1955 a 1996), desarrolló una intensa labor profesional en actividades estrechamente relacionadas con lo que ahora es su hobby. Hasta los años sesenta, confeccionó todo tipo de carros, galeras, volquetes y otros aperos agrícolas. Según comenta el propio Jesús, “hasta esa fecha no hice otra actividad que ese tipo de trabajos de carretero, y lo que he reflejado ahora en miniatura. Han sido reproducciones de esos medios transportes que eran arrastrados por caballerías”.

Hay que señalar que la exposición que presentó este artesano fue una de las más concurridas y elogiadas por el numeroso público que se dio cita en dicha jornada medieval, suponiendo una auténtica atracción del Mercado.

Según esos visitantes, las réplicas de esos medios de transporte estaban muy acertadas y conseguidas e, incluso, recibió ofertas para hacer algunas.

Las razones que indujeron a Cebollero a dedicarse a esta actividad artesana fueron que “el de carretero fue mi primer trabajo, ahora está muy olvidado y me apetecía revivirlo”. Además, explica que “prometí a mis hijas que les haría un carro en miniatura cuando me jubilase para que tuvieran un recuerdo de mis primeros trabajos, y quería cumplir mi promesa”.

Jesús Cebollero realiza estas pequeñas obras de arte por “matar el gusanillo” y luego las regala a sus familiares más cercanos, para que tengan un recuerdo de él y de su profesión, y de paso sirvan para adornar sus casas. Comenta que nunca ha pensado en venderlas, ya que tampoco sabe qué dinero tendría que pedir por cada trabajo, dado el gran esfuerzo y el tiempo que le supone cada uno. “En la galera, habré invertido de 160 a 170 horas, y el resto superan las 70 horas de dedicación cada una”. Para realizar estas reproducciones, no tiene modelo, “sólo tengo la ayuda de mi memoria y el recuerdo de los que hice en tamaño real”.

Cuando por razones de evolución de los transportes, los de tracción animal dieron paso a los medios mecánicos, hubo de evolucionar en su profesión, y se dedicó a fabricar cajas de camiones y remolques agrícolas hasta su jubilación.

En cuanto a la posibilidad de enseñar esta labor artesanal a otras personas, Cebollero indica: “Creo que no hay personas interesadas en aprender, pero si las hubiere no tendría ningún inconveniente en enseñarles”. De hecho, hace un tiempo tuvo la oportunidad de explicar su oficio a los alumnos del CRA Estadilla-Fonz, y a un grupo de niños y niñas de una escuela de verano, labor que hizo con mucho gusto.

En forja también ha realizado multitud de cosas, algunas en su etapa profesional y otras muchas de forma amateur desde que alcanzó la jubilación. De estos trabajos en forja, unos tienen finalidad práctica y otros simplemente decorativa. Cebollero ha elaborado bancos, barandillas, espejos, paragüeros, perchas, asientos, camas, cunas-literas, lámparas, cadieras, detalles para chimenas, botelleros, barbacoas, cruces religiosas, maceteros, rinconeras, soportes para calderos, etcétera.

El trabajo de forja también tiene su dificultad, pero, para Jesús Cebollero, lo más difícil que ha hecho “son las ruedas de carro, porque ha de ser un trabajo más preciso por el peso que tenían que aguantar y la duración de las mismas”. Y concluye que, “ por lo tanto, era una actividad de más responsabilidad que la forja”.

Hasta ahora, no había pensado en exponer y sacar a la luz su trabajo artesano, si lo hizo fue debido a que una de sus hijas reside en Ballobar, pero dada la aceptación y el reconocimiento hacia su labor y de sus obras, no duda en señalar que, “si me lo piden, sí que seguiré exponiendo”.

La próxima ocasión será en el marco del XVII Encuentro Comarcal de la Tercera Edad del Bajo Cinca , el próximo 29 de octubre, que tendrá lugar en Ballobar, ya que desde la organización le han pedido que exponga, lo que aprovechará para mostrar una nueva galera que está terminando a marchas forzadas.

Jesús Cebollero vivió el Mercado Medieval, “muy feliz y entretenido, pues por un lado me halagó que les gustase a los visitantes y, desde luego, que me felicitasen, pero además por el interés que demostraron en saber cosas de mi oficio” .