
Callén.
|
|
Toponimia altoaragonesa (145)
Por Bienvenido MASCARAY 10/01/2010
Callén es un lugar perteneciente al municipio de Grañén, comarca
de Los Monegros. De él nos dice Adolfo Castán, Lugares del Alto Aragón,
págs. 465-6, lo siguiente: "Lugar de 61 habitantes, a 380 m de altitud.
Población situada en la carretera Huesca-Grañén. Se documenta en
1083. Núcleo emplazado en llanura suavemente ondulada, al pie de un montículo
con vestigios del castillo. Conjunto articulado por una larga calle que parte de
la iglesia y circunvala el cerro por el este. Casas modernizadas, las más antiguas
son del siglo XIX. Parroquial levantada en 1970. A media ladera del cerro se conservan
unas ruinas que llaman La Cárcel; los restos configuran un espacio rectangular
articulado con sillería que fue abovedado – se ven arranques -; los paños
están lavados con argamasa de cal hidrófuga identificando el aljibe del
viejo castro medieval. Bodegas excavadas al pie del otero, una de ellas con puerta
de madera de 1876. Notable crucero dedicado a la Virgen del Pilar, datado de 1703.
Fuente del siglo XIX que surte un abrevadero y después al lavadero". El
Diccionario de Madoz nos da algunos datos referidos a su época (1845-50): "el
terreno es secano pero de buena calidad a poco que favorezcan las lluvias; carece
de montes arbolados, más cría abundantes y buenas yerbas de pasto y mucho
esparto…Industria y comercio: la primera se reduce a la elaboración del esparto,
del que se hace estera basta y otras manufacturas…". Hoy en día, y pese
a la roturación de terrenos y nuevos cultivos de regadío, el esparto sigue
siendo muy abundante en Callén, aunque ya no se recoja ni se elabore manufactura
alguna con él. Pero el pueblo ganó mucha fama por esta actividad que ha
perdurado hasta hace unas décadas pues, no es casualidad que, en un par de
ocasiones, cuando he dicho que voy a Callén, me han contestado: "¡Qué!,
a Callén a por vencejos… ".
"Los espartales o albardinares conforman tal vez el paisaje que mejor representa
el carácter estepario de Los Monegros. Se asientan generalmente sobre suelos
limosos, de poca pendiente, a menudo en fondos de valle. No es raro que en estos
suelos haya grandes concentraciones de cloruros y sulfatos. Suele haber una gran
dominancia del albardín (Lygeum spartium) que muchas veces es la única
especie que se observa a primera vista…En situaciones más elevadas, en suelos
menos ricos en yesos y sales solubles, las comunidades estépicas de gramíneas
perennes suelen estar dominadas por diversas especies del género Stipa junto
al albardín" (Comarca de Los Monegros, págs. 56-57).
Callén es un pueblo agradable, de calles muy limpias, silencioso. No se ve
persona alguna por ningún lugar, doy varias vueltas hasta que, al fin, desde
el otro extremo, parecen llegar ruidos de golpes, de algún trabajo. Seguro
que no son los del "mallar" del esparto… Cerca ya, un perro grande, blanco
y lanudo muestra gran alegría con la visita y unas incontenibles ganas de jugar.
Hay dos hombres trabajando en una obra; son de allí y sumamente amables. Después
de darme muchas informaciones, uno de ellos deja su trabajo y, cruzando un buen
trecho, me lleva a "casa del Sr. Pablo, que es uno de los hombres más viejos
de Callén y el que más trabajó el esparto". Es, desde luego,
juntamente con su esposa, un óptimo informante y, de la dilatada conversación,
extraigo lo que interesa: "Salían al monte a recoger esparto una vez recogidas
las cosechas de todos los cereales. Muy pronto por la mañana, casi de noche,
partían con el carro y las mulas. Arrancaban la rama del esparto, que podía
alcanzar o sobrepasar el metro de longitud, quedando en el suelo la raíz de
la planta, que volvería a dar fibra al año siguiente. Lo primero que hacían
con el esparto era tenderlo para que se secase, ya que al cogerlo aún estaba
algo verde. Una vez seco, y sin mallar, se utilizaba para hacer las esteras más
bastas. Pero la mayor parte tenía que ser mallado, poniendo el esparto sobre
una piedra y golpeando con el mallo de madera. La tarea, por lo larga, resultaba
fatigosa, y en cualquier momento de posible descanso surgía la voz del padre
ordenando que se mallasen unos manojos de esparto. Se cuenta (con cierta dosis de
humor) que en un pueblo próximo los vecinos tendían el esparto en la carretera,
esperando que los escasos vehículos que pasaban les hicieran la faena. Con
el esparto mallado se hacían muchos trabajos, pero el más importante fue,
de siempre, el de los vencejos para atar los fajos de trigo. "Para las Pascuas
(la de Resurrección y la de Pentecostés) cargábamos el carro con
vencejos y nos íbamos a Huesca a venderlos. Con lo que sacábamos teníamos
comida pa todo el año". Pero también se hacían muchas sogas y
soguetas, algunas de hasta 15 m de largo, y albardas, colleras, estropajos, etc…Pero
no había nadie que viviese del esparto: era algo que se hacía además
de llevar la hacienda; era casi la única manera de ganar alguna perra…".
La voz ibérica kallamu vale, según el DRAE, por cáñamo. Pero
la gran indefinición de especies, tanto vegetales como animales, llevó
a que dos plantas bien distintas (cáñamo y esparto) pero con una característica
común, la de su utilización para hacer tejidos, sogas, alpargatas, etc.,
fueran designadas con el mismo nombre; así pues, kallamu valió por cáñamo
y esparto. Sigue el sufijo de comparación –en, que debemos traducir por más.
Cerrando la composición, aunque no esté visible, concurre el pronombre
relativo n, "el que tiene". La composición completa kallamu-en-n pasó
por kallam(u)en(n) por elipsis al final del primer término y simplificación
de la consonante doble final. La repetición de la vocal a en kallamen, tan
próxima, provocó la haplología de la segunda, kall(a)men, y la subsiguiente
simplificación del grupo consonántico –llm- a ll. En conclusión,
kallamu-en-n > kallamen > kallen. Por otra parte, no cabe descartar (es
más, resulta más que posible) la existencia de una forma primitiva kalla,
con igual valor, ya que amu es voz independiente que significa "zarcillo, copo,
yema, capullo", en cuyo caso, con mayor simplicidad, kalla-en-n nos lleva por
kall(a)-en-n directamente a kallen. El bonito topónimo Callén significa
literalmente "el que tiene más esparto".
"A siete kilómetros de Grañén, al que pertenece como pedanía
desde 1.970, se encuentra, con 50 habitantes, el núcleo de Fraella. Destaca
entre sus calles la iglesia románica de S. Nicolás de Bari, que alberga
frescos de los siglos XVIII-XIX. Las fiestas populares se celebran el día 24
de agosto en honor a S. Bartolomé. Es también popular acudir en romería
el segundo día de Pascua a la ermita de La Jarea, en Sesa" (Comarca de
Los Monegros, pág. 310). Madoz, una vez más, nos aporta datos interesantes:
"Dentro del pueblo hay tres pozos, cuyas aguas usan los vecinos para sus necesidades
y abrevadero de ganados, y una fuente, a la salida, escasa y poco saludable".
En mi visita a Fraella, tras dejar el coche en la Plaza Mayor, tomo una calle ligeramente
ascendente, al final de la cual y al lado derecho, aparece una pista deportiva y
una zona ajardinada bastante limpia y bien cuidada. Junto a ésta, una madre
va paseando a su hijito en un coche de bebé. Me informa que esa zona es conocida
todavía hoy con el nombre de La Balsa, porque allí existía una destinada
al abrevado de los ganados. Le pregunto directamente si ella recuerda, o ha oído
hablar, que a Fraella llegasen rebaños de ganado con sus pastores a pasar el
invierno procedentes de la montaña de Huesca o de Navarra. La respuesta es
categórica: "¡Sí!. Yo sólo tengo 37 años pero recuerdo
muy bien (hará unos veinte años) que aún venía un ganadero de
Isaba, en el Roncal, con su rebaño de ovejas y los pastores. Arrendaban una
casa del pueblo para pasar el invierno y también una corraliza". Momentos
después, otro informante, esta vez varón y de bastante más edad,
me explica que por esa calle ascendente soltaban las mulas que subían al abrevadero
que era La Balsa. Me cuenta que la presencia de ganaderos de ovino en Fraella era
habitual en invierno; venían de Navarra, pero también de Echo, Ansó,
de Otal, de Valle de Tena-Al principio (de sus recuerdos) llegaban por la cabañera
haciendo paradas determinadas de antemano; en los años últimos, ya traían
las ovejas cargadas en camiones.
Fraella se inscribe pues dentro de una amplia área "de tierra baja"
(vista desde la montaña navarro-aragonesa), al igual que vimos en su día
con relación a Sena, "la que tiene más rebaños de ganado lanar"
(ver nº 35 de esta serie); Sesa, "ganado lanar en abundancia" (nº
140) y, en general, todos los pueblos del somontano de la Sierra de Alcubierre.
El topónimo Fraella va, por consiguiente, de rebaños. Es una composición
de la lengua ibérica formada por tres elementos, pero de la mayor claridad.
El primero es para, parada, situación, posición, residencia (verbo paratu
y derivados como paramen, parada, etc.); hay tránsito de /p/ a /f/ a través
de /ph/ como en tantas otras ocasiones y, asimismo, síncopa de vocal tras oclusiva
y seguida de /r/ y de igual vocal, de modo que para > fara y fra. Sigue a continuación
el tan repetido sustantivo ele, rebaño, ganado, ganado lanar; la acomodación
con fra se realiza mediante yuxtaposición necesaria pues la elipsis haría
ininteligible la composición. Por último, el artículo determinado
a, que aquí será femenino singular, exigido por "parada". Se une
a fraele con elipsis al final del primer término, frael(e)-a >fraela, con
posterior palatalización fraella. Recordemos aquí (nº 64) Estatella
|