
Santiago Mainar, durante la segunda sesión del juicio. | A.P.
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La viuda de Grima ha anunciado que nunca pensó en Mainar como autor del asesinato
El capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que dirigió el primer interrogatorio de Santiago Mainar, acusado del asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, afirmó que ni él ni su equipo "habíamos notado absolutamente ninguna contradicción" entre el relato autoinculpatorio que ofreció aquel día Mainar y los hechos que ocurrieron en la emboscada mortal ocurrida en la noche del 12 de enero de 2007. El comandante afirmó que, cuando se autoinculpó, el imputado dio datos que sólo conocía el asesino.
E.P./A.P. 17/11/2009 / 13:53
HUESCA.- En la comparecencia de hoy, la segunda sesión de la vista oral
que se sigue en la Audiencia de Huesca, el miembro del Instituto Armado, entonces
capitán y hoy comandante, ofreció respuestas a preguntas del fiscal y
las acusaciones en la mayor parte de las cuales desmintió la estrategia escenificada
ayer por Mainar.
Hoy, el comandante de la Benemérita afirmó que, cuando se autoinculpó,
el imputado dio datos que sólo conocía el asesino, y que declaró
con todas las garantías legales. Aseveró que fue un asesinato preparado,
perpetrado por alguien que tenía datos sobre las costumbres de Grima.
El entonces capitán llegó a la conclusión de que el asesino era "alguien
del entorno", ya que el autor del disparo conocía "cierta habitualidad"
de los movimientos de Grima, por ejemplo qué carretera solía tomar desde
Jaca para volver a su pueblo. También "era significativo" que alguien
colocara las piedras sobre la carretera y que, después de que un coche pasara
y las retirara, alguna persona las volviera a colocar, de ahí que el asesinato
no fue un "aquí te pillo, aquí te mato". Fue, concluyó, planificado.
El comandante dio otros detalles sobre la investigación y aludió a la
pista forestal de Berdún, donde apareció el coche de Grima, y explicó
que no sólo se cerró el lugar, sino que se impidió el paso con un
amplio perímetro, que estuvo vigilado "en todo momento" por guardias
uniformados. Respecto a la búsqueda de la escopeta, el agente señaló
que el imputado les explicó cómo la encontró y les comentó que
no es infrecuente hallar escopetas en medio del bosque, ya que los furtivos las
esconden. Mainar "sabía que es muy normal encontrarse escopetas", expresó
el agente.
También declaró que sólo los "conflictos" que mantenía
Grima con varios vecinos del pueblo constituyeron "el único móvil"
sólido, por lo que enfocaron por ahí la investigación. En un primer
momento, realizaron la prueba de la parafina a varios vecinos para asegurarse de
que no iba a transcurrir el tiempo necesario para que se degradara una posible prueba
incriminatoria. Respecto a las muestras de saliva, se enviaron al laboratorio central
de la Benemérita.
Los guardias que realizaron la inspección ocular fueron seleccionados entre
"los mejores" del Cuerpo. Así, el grupo de guardias civiles que recogió
los datos equivaldría a un "CSI español", afirmó el comandante
a preguntas del letrado de la acusación particular, Enrique Trebolle.
Mainar fue detenido tras incurrir en "una serie de incongruencias" durante
su testimonio, que le situaban como autor material, y porque "nos habían
comunicado por teléfono los resultados de la prueba de parafina y ADN",
que le incriminaban directamente. El comandante aseguró que "en absoluto"
se le indujeron las respuestas y, de hecho, las preguntas eran de tipo abierto y
se buscaba que las respuestas de Mainar fueran descriptivas.
PRIMERA CONFESION: "LO HE HECHO"
Lo primero que dijo Mainar cuando confesó fue: "lo he hecho", tras
lo cual los guardias buscaron a un abogado de oficio y le leyeron los derechos.
Los croquis que explicaban gráficamente el asesinato "los elaboró
él", en ningún caso la Benemérita.
El comandante continuó diciendo que Mainar ofreció datos que sólo
podía saber el asesino, como el tipo de piedras que se utilizaron para obligar
al coche de Grima a frenar o la distancia que había entre el asesino y Grima
en el momento de disparar, así como la rotura de cristales de una ventanilla
del vehículo.
El comandante declaró que en la Prensa no se reflejó que el médico
Iñaki Bidegain no se detuvo enfrente del asesino, cuando se encontraron, sino
que le sobrepasó, un dato que sólo conocían el propio Bidegain y
Mainar, cuando se autoinculpó. En su declaración autoinculpatoria, Mainar
dijo haber puesto voz ronca, lo que coincide con el testimonio de Bidegain.
El comandante del Instituto Armado negó que se le suministraran a Mainar barbitúricos
antes de declarar por segunda vez, ya en la Comandancia de Jaca, y recordó
que esto no sólo sería "improcedente", sino "ilegal".
Precisamente, ayer Mainar dijo que se le había suministrado agua con "algún
barbitúrico" antes de declarar por segunda vez.
"CANDIDATOS"
A preguntas del abogado que representa al Partido Popular (PP), José María
Viladés, el comandante dijo que la Benemérita advirtió que había
dos bloques enfrentados en Fago, los partidarios y detractores de Grima. "Más
que hacer un estudio por bloques lo que hacemos es un estudio de entornos",
diferenciando el entorno afectivo, en el que estaría la "gente cercana
a él", el "entorno delictivo", es decir, los delincuentes que pudieran
haber estado en el lugar en la fecha del asesinato, y el entorno laboral. De entre
estas personas se buscó a "quienes podían tener algún móvil"
para cometer el asesinato.
De este trabajo surgieron "equis personas" que se convirtieron en "candidatos"
a ser sospechosos. El entonces capitán distinguió entonces a la "gente
más activa" en el nivel judicial, es decir, los que litigaban con Grima,
y los que realizaban una acción contra Grima "más social", aunque
no había una persona que "aglutinara" a todos y, de hecho, "todos
eran más o menos iguales" jerárquicamente en el grupo informal opositor.
Posteriormente, en respuesta a preguntas de la defensa, el investigador reconoció
que Grima discutía con otras personas ajenas al municipio, entre otras personas
vinculadas a la Mancomunidad de los Valles de Ansó y Fago.
En respuesta al abogado de la acusación particular, Enrique Trebolle, el capitán
expresó que el caso tuvo gran trascendencia, en gran medida por ser alcalde
el fallecido, y comentó que la UCO se hizo cargo de las investigaciones a petición
de la Comandancia de Huesca. El hecho de que el asesinato tuviera lugar en "un
entorno tan pequeño" dificultaba las investigaciones, los vecinos "desconfiaban"
de que la información que pudieran aportar a la Guardia Civil no fuera, finalmente,
conocida en el pueblo.
A preguntas de la defensa, Marcos García Montes, resaltó que en la Comisión
Judicial "no estaba el juez", lo que el guardia civil reconoció. Montes
preguntó al agente por qué llamó al Juzgado de Jaca para proveer
a Mainar de la abogada de oficio y al Colegio de Abogados de Huesca, como fija la
Ley de Enjuiciamiento Criminal, a lo que el hoy comandante de la Benemérita
contestó que es la costumbre en este partido judicial.
El entonces capitán reconoció que la entrada en el domicilio de Mainar
y el inicio del registro se realizaron sin presencia de la abogada de oficio. Además,
la Guardia Civil no incluyó en sus investigaciones un estudio climatológico
de la carretera de Majones a Fago en la noche de autos.
Sobre la marcha del asesino desde la pista de Berdún donde se abandonó
el coche hasta su domicilio de Fago, el guardia civil dijo que sí fue posible
que Mainar realizara el trayecto, campo a través en una hora y 40 minutos,
lo que García Montes puso en duda porque la velocidad sería de 12 kilómetros
por hora, "que no es ni la marcha atlética", ya que en esta especialidad
deportiva la velocidad es de 10 kilómetros por hora, a lo que el investigador
dijo que el propio Mainar matizó en su autoinculpación que no miró
la hora en el periodo en que volvió desde la pista de Berdún y Fago.
LA GUARDIA CIVIL NIEGA UN PACTO
El jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Jaca, que ejerció
como número dos de la investigación que realizó el Instituto Armado
para esclarecer el asesinato del alcalde de Fago Miguel Grima, en enero y febrero
de 2007, negó esta mañana que la Benemérita alcanzara pacto alguno
con el imputado, Santiago Mainar, cuando este fue arrestado, el 2 de febrero de
2007.
Este investigador compareció esta mañana en la Audiencia de Huesca, en
la segunda jornada de la vista oral del juicio que se sigue contra el ganadero y
guarda forestal, Santiago Mainar, como presunto asesino de Grima, hechos ocurridos
el 12 de enero de 2007.
En su testimonio, el sargento desmintió la declaración realizada ayer
por Mainar, quien dijo haberse autoinculpado, después de haber alcanzado un
pacto con la Benemérita, que de este modo dejaría de presionar a otros
vecinos de Fago. Además, el sargento explicó que Mainar estuvo "relajado"
cuando confesó la autoría de los hechos y colaboró en todo momento
con los investigadores.
Fue este sargento uno de los que hallaron el cadáver de Grima, el sábado
13 de enero de 2007, horas después del asesinato. Asimismo, explicó que
hay tres caminos para ir a Huesca, como son la carretera de Majones, la de Puente
la Reina y la de la Foz de Biniés. El mismo agente señaló que Mainar
condujo a los guardias hasta el lugar donde decía que se encontraba el arma
--que no apareció--. "No duda nada", subrayó el agente, quien
añadió que Santiago Mainar estaba en plenas facultades físicas y
psíquicas.
Mainar dijo que la disputa que mantenía Grima con varios alcaldes era "para
matarlo", según el sargento jefe de la Policía Judicial de la Guardia
Civil de Jaca.
LA VIUDA DE GRIMA NUNCA PENSÓ EN MAINAR COMO ASESINO
Uno de los testigos importantes en esta segunda jornada del juicio por el caso Fago,
la viuda de Miguel Grima, Celia Estarlich, ha admitido que nunca pensó en Santiago
Mainar como el culpable del asesinato. No obstante, sí que ha reconocido que
no tenía relación con Mainar, pese a que éste intercedió a la
hora de adquirir la casa en la que vivían.
Además, tal y como ha demostrado el abogado defensor, Marcos García Montes,
según una declaración registrada a Estarlich días después de
la muerte de Grima, el acusado formaba parte de una lista de personas con las que
Grima había tenido problemas o enfrentamientos. También ha admitido que
se habían planteado dejar Fago en primavera y trasladarse a Hecho por los problemas
vecinales y la tensión que ellos generaban. Estarlich, que era amiga de la
ex mujer de Mainar desde que iban juntas al colegio, ha informado que le constaba
que insultaban a su marido, que boicotearon su vehículo incluso la casa rural
que poseían.
Según la viuda, el pueblo se llenaba de panfletos críticos con su marido,
procedentes de un grupo "organizado" de vecinos. Pese a esos conflictos,
días antes del homicidio no le dijo que temiera por su vida. Los problemas,
que se incrementaban en las asambleas del Ayuntamiento, servían para consensuar
iniciativas vecinales. Estarlich ha explicado que Grima siempre alcanzaba acuerdos
en dichas sesiones con el resto del pueblo a las que Mainar nunca asistía.
Pese a ello, el imputado "siempre estaba en contra del Ayuntamiento". "Las
decisiones se tomaban entre todos. Si era necesario las explicaba un millón
de veces. Miguel se tomaba muy en serio los asuntos del pueblo", ha recordado.
EL COCHE SIEMPRE PERMANECÍA CERRADO
Estarlich ha contradicho uno de los argumentos que Mainar expresó este lunes
para justificar la presencia de su ADN en el interior del vehículo que conducía
Grima, en el que viajaba hacia su domicilio el día en que fue asesinado. El
coche estuvo en el garaje el día del crimen. Nunca dejó el coche abierto
y con las llaves puestas, sobre todo después de que alguien saboteara su furgoneta.
Otro argumento para desmontar dicha teoría es que la cochera de Grima estaba
alejada de la de Mainar, de forma que "no podíamos aparcar delante de su
garaje". No era posible estorbarle para tener que mover el automóvil.
La viuda de Grima ha lamentado que su marido "tuvo problemas desde el momento
en que fue elegido alcalde de Fago".
SEGÚN EL ACTUAL ALCALDE GRIMA "ESTABA MUY PREOCUPADO"
El actual alcalde de Fago, Enrique Barcos, quien fue teniente de alcalde de la localidad
mientras Miguel Grima ocupaba la Alcaldía recordó hoy que Grima estaba
"bastante preocupado" antes de ser asesinado, el 12 de enero de 2007, ante
la actitud hostil de los vecinos opositores a su gestión. Barcos declaró
como testigo ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Huesca que juzga a Santiago
Mainar, presunto asesino de Miguel Grima.
Enrique Barcos declaró que, antes del día de autos, Miguel Grima le había
comentado que los opositores le estaban "preparando algo" y opinó que
el primer edil asesinado tenía "un sexto sentido" para advertir los
movimientos de sus detractores en función de las "reacciones" de estos
en la vida cotidiana del municipio.
El actual alcalde fagotano dijo que "éramos amigos" --él y Grima--,
por lo que conocía sus costumbres, entre las que destacó la de ser precavido
y cauteloso "en muchos aspectos", incluso "como rutina", a raíz
de las sucesivas disputas con varios residentes en Fago.
La Guardia Civil tomó muestras de ADN de Barcos en el vehículo que conducía
Grima en el momento del asesinato. De Miguel Grima, Enrique Barcos expresó
que se preocupaba "demasiado" por "defender los intereses de Fago"
en "el exterior", es decir, en la comarca y en la Mancomunidad de los Valles.
En cualquier caso, "él se limitaba a llevar a cabo las decisiones"
que el Concejo Abierto tomaba, recalcó.
El actual alcalde de Fago dijo del ganadero y guarda forestal Santiago Mainar que
nunca le vio asistir a ningún pleno del Ayuntamiento para interesarse "por
nada" y añadió que, en los años que lleva viviendo en el pueblo,
nunca le ha visto hacer nada.
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