
Imagen parcial del público asistente a la primera sesión de la vista. | PABLO SEGURA
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El juicio comenzó puntual pese al gran despliegue
HUESCA.- La limitada capacidad de la sala de vistas de la Audiencia ha obligado a restringir el acceso a la misma en la vista oral. Tienen prioridad las familias del acusado y de la víctima y el público que desea asistir a la vista. Se ha reservado espacio para los periodistas de prensa, dado que pueden permanecer en la sala sin necesidad de abandonarla por su trabajo. Para evitar molestias al normal desarrollo de la sesión, no se puede salir de la sala y retornar. Pese al despliegue, con identificación nominal de los periodistas en el acceso y control de seguridad, la vista comenzó con puntualidad. En la sala se encontraban las hermanas de Miguel Grima y familiares de su viuda, Celia Estarlich, acompañados de varios dirigentes del Partido Popular de Huesca, con Antonio Torres, su presidente, a la cabeza. Figuraba entre el público una de las dos hermanas de Miguel Grima, con varios familiares y allegados. Entre la veintena de espectadores (en general, personas mayores) se encontraban tres estudiantes oscenses de Derecho en la Facultad de Zaragoza y el teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca, Carlos Crespo. También se situaron en el público procuradores del caso y funcionarios de Justicia. En la sala se instaló iluminación adicional para procurar una correcta señal televisiva, que se encargó de ofrecer al resto de cadenas Aragón Televisión. Del operativo de seguridad y control se encargó el Cuerpo Nacional de Policía. También en el edificio de la Audiencia permanecieron el comisario jefe, Antonio Placer, y el inspector jefe operativo, Fernando Pascual.
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