
Los medios de comunicación desplazaron a periodistas a la localidad. | A. PRESS
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Poca actividad ayer en la pequeña localidad pirenaica
FAGO.- La gran expectación que despertó la declaración de Santiago Mainar en la Audiencia Provincial de Huesca no se dejó notar en Fago. El pequeño pueblo del Pirineo permaneció durante toda la mañana de ayer en silencio, interrumpido de vez en cuando por el repique de las campanas de la iglesia de San Andrés y el discurrir de animales domésticos. Puertas cerradas, calles sin vecinos y pocos vehículos a la entrada de las viviendas. Ésta fue la tónica dominante en el municipio oscense, de apenas una treintena de habitantes censados, en el primer día del juicio por el asesinato del Miguel Grima. La localidad permaneció tranquila, salvo por algunos visitantes ajenos a lo ocurrido hace casi tres años en Fago, las labores de instalación de la TDT en las cercanías del municipio y el trabajo de los medios de comunicación. La plaza Mayor acogió el ir y venir de los periodistas desplazados. A pesar del buen clima y del cielo completamente despejado, Fago pasó este lunes por la mañana con muy poca actividad, mientras las casas rurales de Santiago Mainar y Miguel Grima siguen vacías y "Casa Marieta" continúa con la puerta cerrada y sin el cartel que decía: "Fago no es Nueva York".
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