
El concierto de Coti despertó una gran expectación. | MARTA MARCO
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Coti, Tako y Love of Lesbian fueron los protagonistas de la última noche
La cuarta edición del Ribagorza Pop Festival se despidió de Graus con los primeros rayos de sol del domingo, momento en el que Cistitis and the Pajer apuraban la actuación de clausura del acontecimiento, que ha hecho de Graus un referente musical gracias a los conciertos de una docena de artistas, como Raimundo Amador, Los Delinqüentes o Krakovia. La noche del sábado al domingo fue el turno para Coti, Tako, Vicente Gabasa, Love of Lesbian, Acetileno y los ya citados Cistitis and the Pajer.
HUESCA.- La jornada de clausura comenzó con el rock de vieja escuela
de Vicente Gabasa, que se subió al escenario del jardín de Espacio Pirineos.
Gabasa se sirvió de una decena de temas, además de la magnífica banda
que le acompañaba, para transmitir al público su vitalidad y energía.
Curtido en multitud de batallas musicales, el concierto de Gabasa aproximó
al público grausino al rock nacional con identidad y a Bob Dylan, Lou Red o
los Rolling Stones.
Tras este entremés, la acción cambió de lugar y se desplazó
al Centro Recreativo Gradense, donde Acetileno, Coti, Love of Lesbian, Tako y Cistitis
and the Pajer formaban el cartel de la última noche del festival.
La noche en el Centro Recreativo Gradense comenzó con un guiño al recuerdo:
Acetileno, un veterano grupo local surgido en los primeros años de la década
de los 80. A lo largo de toda su carrera, Acetileno ha sabido encontrar un estilo
que los identifica desde que suena la primera guitarra, sin renunciar a guiños
a estilos tan diferentes como el hard rock o la música industrial.
Acetileno combinó temas propios con versiones de Gary Moore, Kraftwerk o Los
Ramones, con cuyo "Rock"n"roll radio" se despidieron del público,
entre el que se encontraba gran número de seguidores y amigos.
A medianoche tomó el relevo Coti. Para entonces, el recinto había sido
tomado por multitud de adolescentes que, acompañadas por sus padres, se agolpaban
en las primeras filas para ver lo más cerca posible al argentino.
Las influencias musicales de Coti se notaron en su concierto, con un claro sabor
a Charly García, Moris, Tequila, Los Rodríguez o Fito Páez, pero
también dejando muy patente el estilo propio y personal de Coti.
El concierto entusiasmó al público, en especial a los más jóvenes,
a la vez que demostró la importancia que han tenido, y siguen teniendo, los
músicos y compositores de Argentina para la difusión musical en castellano.
Love of Lesbian, una de las propuestas más esperadas de este cuarto Ribagorza
Pop Festival, reemplazó a Coti en el escenario. Jóvenes todavía a
pesar de sus seis discos (la mitad de ellos en inglés y la otra mitad en castellano),
la suya fue una de las más memorables actuaciones de la actual edición
del festival.
Avalados por su trayectoria de éxito, Love of Lesbian logró desde el primer
minuto la complicidad de un público totalmente entregado y que hizo propias
las canciones de uno de los grupos de referencia en la escena indie española.
Esa complicidad entre banda y público se tradujo en proximidad, incluso física,
ya que bajaron a pie de escenario en un momento determinado.
Tras más de diez canciones, Love of Lesbian se despidió con un remix de
"Ritmo de la noche", y aunque su concierto fue sobresaliente, se echó
de menos "1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando
la luna"), tema que da nombre a su último trabajo discográfico.
Y del indie al rock de Tako. Hora y media de concierto en la que los seguidores
de los de Ejea de los Caballeros no dejaron de corear las canciones en ningún
solo momento.
La cuidadísima puesta en escena estuvo a la altura musical del concierto de
una de las bandas señera del rock nacional, con veinticinco años de historia
y catorce discos, que embriagó a los presentes.
Y de la descarga de rock de Tako al desenfado de Cistitis and the Pajers, que clausuraron
esta edición del Ribagorza Pop Festival, mientras los rayos de sol ya indicaban
a muchos el camino de la cama.
El dúo de Zaragoza caminó entre lo irrespetuoso y lo festivo, entre tópicos
y retóricas de proximidad, para reflexionar y divertirse, logrando ambas cosas
de manera simultánea.
Cistitis and the Pajers fue el colofón idóneo para un festival que hace
de la variedad de estilos y propuestas musicales su principal seña de identidad,
gracias a la cual logró atraer este año a Graus a público del más
diverso pelaje, desde rockeros de pura cepa a amantes del flamenco, pasando por
amantes del indie o del pop, entre otros muchos géneros.
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