
Toni Doblas, que estuvo muy acertado, despeja un balón. | LA PROVINCIA
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El Huesca encadena su cuarto empate seguido fuera de casa con un partido muy práctico
El Huesca sigue rascando puntos a domicilio y suma ya cuatro empates seguidos -Irún, Betis, Cádiz y Las Palmas- que le mantienen fuera del descenso y permiten soñar con un triunfo casero que relance sus aspiraciones de ir asegurando la permanencia.
José María PARDINA 08/02/2010
UD LAS PALMAS 0
S.D. HUESCA 0
U.D. Las Palmas: Pindado, Lamas, David García, Francis Suárez (Sergio,
minuto 63), Darino, Diego León (Marcos Márquez, minuto 72), Dani López,
Juanpa, David González, Rondón y Saúl.
S.D. Huesca: Toni Doblas, De la Vega, Corona, Chechu Dorado, Juanma, Helguera, Sorribas
(Víctor Pérez, minuto 62), Gallardo (José Végar, minuto 55),
Camacho, Mikel Rico (Iriome, minuto 71) y Moisés.
ÁRBITRO: Mariscal Sánchez (Colegio andaluz). Amonestó a Moisés
(32), Sorribas (40), Toni Doblas (77), Camacho (83) y Víctor Pérez (89),
No se complicó la vida en algunas acciones cerca del área canaria pero
logró pasar desapercibido.
INCIDENCIAS: Temperatura casi veraniega (22 grados) en el magnífico estadio
de Gran Canaria, con 10.500 espectadores. El Huesca lució su uniforme con la
Cruz de San Jorge y estuvo respaldado por una treintena de seguidores, entre ellos
familiares de Iriome y Juanma.
LAS PALMAS.- Punto a punto, y más si es fuera, se puede conseguir, sobre
todo porque el equipo ha encontrado un molde defensivo que le permite salir airoso
a la espera de que aparezca la inspiración ofensiva o de que el gol haga acto
de presencia.
Ayer, en un partido calcado al del Carranza -hasta los dos equipos vestían
igual-, el Huesca elevó el nivel respecto al día del Cádiz pero repitió
su exhibición de confianza y seguridad en unas armas que pueden parecer rudimentarias
pero que son muy necesarias en una categoría como la Segunda. Si la pasada
campaña se acusaba al equipo de no saber competir, ahora lo hace con todos
los recursos a su alcance y además cuenta con el "ángel de la guarda"
que es Toni Doblas.
El meta sevillano es de los que evitan que pierdas partidos, pero es que ayer también
hubo ocasiones lo suficientemente claras -quizás más que juego brillante-
para aspirar al triunfo, porque el rival, jugando en casa, no hizo más méritos
que el Huesca.
Además, el bloque defensivo sigue funcionando y todos se remangan a la hora
de trabajar y tapar las vías de agua, que en el primer tiempo fueron muy pocas
y siempre en concesiones de la defensa en errores puntuales para los que siempre
aparece la ayuda de un compañero.
Con ese espíritu y con la confianza que da verse capaz de mantener a raya a
cualquier rival, es cuestión de marcar y de que alguna vez el equipo se ponga
por delante. Ayer era una ocasión propicia porque el rival lleva desde noviembre
sin ganar en casa, los nervios estaban a flor de piel y se le notan sus inseguridades,
pero el Huesca no acaba de tocar esa tecla y eso le hace quedar expuesto a cualquier
arreón o error del rival.
Afortunadamente eso no está sucediendo y los reveses injustos de antaño
parecen olvidados, sobre todo desde que Doblas ha firmado un pacto para dejar su
portería a cero.
Antonio Calderón tuvo que variar, aunque mínimamente, su planteamiento
inicial por la indisposición gástrica que sufrió Sastre por la mañana,
con lo que el técnico gaditano recuperó la dupla formada por Sorribas
y Helguera para la medular y tan sólo relevó a Rubiato por Moisés
en la punta de ataque con respecto a los anteriores compromisos.
El Huesca empezó jugando en campo contrario, con la posesión del balón
y una circulación aseada que sin embargo no le permitía crear peligro
en el marco de Pindado, aunque una incursión de De la Vega en el minuto diez
bien pudo acabar en penalti porque el defensor cortó el centro con la mano,
pero el árbitro señaló córner pese a las protestas de los de
la Cruz de San Jorge.
Fue lo único digno de mención en los primeros 30 minutos de partido, junto
con un balón colgado de Francis que cayó llovido del cielo encima del
travesaño de Doblas. Los dos equipos achicaban con la presión y la falta
de fluidez en ataque.
Para no faltar al guión, el Huesca se encargó de dar vida al rival en
una acción en la que Dorado midió mal y dejó el esférico en
los pies de Saúl, pero el canario no supo aprovechar el regalo y su disparo
desde el punto de penalti lo salvó Doblas a los 34 minutos.
La jugada animó a los canarios, que empezaron a encontrar espacios en los flancos
de la zaga del Huesca. Sin embargo, la ocasión más clara, y única
de Las Palmas, estaba abortada antes de empezar por la posición ilegal de Rondón,
que además tampoco llegó a rematar al borde del área pequeña.
La segunda mitad arrancó con parecidas perspectivas y falta de precisión
en los dos contendientes, aunque el Huesca estuvo muy cerca de abrir el marcador
en un disparo cruzado de Camacho desde el punto de penalti que salió lamiendo
la cepa del poste.
CAMBIOS EFECTIVOS
Calderón tardó diez minutos en introducir un cambio, aunque no modificó
su planteamiento. La entrada de José Végar por Gallardo mandó a Camacho
a la banda izquierda, Mikel Rico a la derecha y el alicantino se colocó como
segunda punta por detrás de Moisés. No se quedó ahí la pizarra
de Calderón, que minutos después siguió retrasando hasta el pivote
a Camacho para que entrara Víctor Pérez en la izquierda y se retirara
Sorribas.
Todo en vano porque las imprecisiones se sucedían sin remedio en el ataque
altoaragonés, aunque el Huesca casi no sufría sobresaltos en su zona,
para desesperación de los aficionados canarios, que cada vez se mostraban más
críticos con su equipo.
Los cambios, sobre todo cada vez que José entraba en acción, empezaron
a funcionar y el rumbo del encuentro pudo cambiar en el minuto 69 cuando Camacho
se plantó solo ante Pindado, pero su remate, tras superar al portero, caminó
tan despacio hacia el marco que le dio tiempo a Dani López a salvar bajo la
raya.
El gol volvió a rondar la meta canaria en un zurdazo de Víctor Pérez
que "salvó" José Végar y en un remate de Moisés, en
una fase de juego decidido del Huesca, por lo que Kresic respondió con la reaparición
de Marcos Márquez.
El ariete dio más faena a la zaga oscense, que sufrió algunos sustos en
balones aéreos, aunque era más el ruido que las ocasiones de fuego real.
Sin embargo, cuando el partido languidecía y el Huesca lanzaba algunas amenazas,
una pérdida de balón estuvo a punto de ser la sepultura del equipo, pero
Toni Doblas salvó la vida al Huesca con una manopla en el minuto 93 que desvió
por encima del travesaño un cabezazo de Rondón. Habría sido injusto
y de eso se encargó el meta sevillano.
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